¡Bienvenido/a a Carrera y Debug Mental!
El costado humano del desarrollo profesional. Estrategia laboral, toma de decisiones, foco, hábitos y cómo nuestra mente determina la clase de profesionales que somos.
Mediados de 2022. Frío en Buenos Aires.
Otra semana más buscando trabajo y lo mismo: muchas aplicaciones, pocas entrevistas.
En cada una de ellas, el mismo resultado: un correo de rechazo. Sensaciones poco agradables que se sumaban a no saber realmente a qué rama del rubro IT dedicarme en ese entonces.
¿Backend? ¿QA? ¿Python o Java?
Sea como sea, el correo volvía a decir lo mismo.
Un “Agradecemos tu interés, pero...”, respuesta seguramente generada desde un sistema automático, que le habrá mandado un correo idéntico a un montón de otras personas más.
Y eso si es que recibía respuesta alguna.
Así estuve dos años.
Hasta que por fin pude entrar al mercado IT, cosa que logré allá por Febrero de 2024, y de una manera poco común (spoiler: mi jefe encontró mi portfolio “googleando” según él, y decidió contactarme).
¿Me crees que incluso en 2026, aún en el mismo trabajo, sigo experimentando las mismas sensaciones cuando me rechazan en otros procesos?
Claro, “pega menos” porque por fortuna cobro un sueldo al final de cada mes y no estoy realmente en búsqueda activa ahora mismo, aunque sí con ganas de cambiar de empresa.
Igualmente eso no quita la sensación: “No fui suficiente” o “Pensé que esta vez se daba”.
¿Pero qué cambió realmente?
¿Porqué en este 2026 tuve más entrevistas que en ese período de búsqueda?
La respuesta es muy sencilla.
Antes:
No tenía marca personal (apenas un portfolio, como dije antes)
Y algo aún más importante: prácticamente no tenía red de contactos. Conocía muy poca gente, y muy poca gente me conocía.
Ahora:
Muchos de los procesos en los que participé y participo son producto de ser referido por un colega, o alguien me acercó una oferta interna que aún no había sido publicada en portales de empleo.
O mi marca personal atrajo la atención de reclutadoras que me solicitaron una entrevista.
Esto no pasó por arte de magia ni la casualidad eh.
Antes no sabía cómo hacer contactos, cómo hacer crecer esa red y tener contactos de calidad.
¿Quiere decir eso que ahora soy un gurú de las relaciones interpersonales y el networking? Para nada.
Pero sí aprendí una que otra cosa a lo largo del camino, y hoy te traigo algunos de esos aprendizajes para que cuando termines de leer esta edición, salgas con herramientas e ideas para aplicar hoy mismo.
Manos a la obra.
Los contactos y la riqueza
Un tema del que me vengo empapando últimamente son las finanzas personales. Esto me hizo indagar y reflexionar sobre el concepto de “riqueza”, tanto material como espiritual.
He leído algunos libros, y sus autores coinciden en el mismo punto: tener una buena red de contactos es una puerta hacia las oportunidades y hacia esa riqueza, sea lo que sea que signifique para nosotros.
Somos seres sociales, y nuestro verdadero potencial se desbloquea mediante la colaboración (y a veces sana competencia) con otros.
Además, cuando buscamos perfeccionarnos o ser buenos en algo, estar en contacto con personas que la tienen más clara que nosotros es un verdadero diferencial sobre aquellos que no lo hacen.
Eso lo digo desde la experiencia. Más abajo te cuento más y de hecho, voy a hacerte una invitación 😉
Volviendo a lo que hoy nos trae acá, te voy a compartir lo que Cristina Benito, en su libro “Money Mindfulness”, y Leo Piccioli, en su libro “Finanzas - Lo que no te enseñaron en la escuela”, dicen sobre cómo hacer networking de calidad, y las razones para ponerle pila y esfuerzo al asunto.
Para empezar, Cristina Benito nos da un buen incentivo, diciendo:
“Una buena red hace que nos sintamos más seguros emocionalmente y con más creatividad, ya que los demás son un frontón para nuestras ideas y una fuente de inspiración en sí”.
A lo que Leo Piccioli agrega:
“El tiempo que dedicas a construir relaciones valiosas es una inversión. Las oportunidades laborales, de negocios y de aprendizaje suelen llegar a través de personas, no de avisos clasificados”.
Es sabido que el CV es importante, porque a fin de cuentas es tu carta de presentación. Pero hace tiempo que no es suficiente, y rara vez es el factor decisivo. De ahi la famosa frase de “contacto mata CV”.
Una buena red de contactos, por otro lado:
Te da acceso a oportunidades internas, de esas que nunca se publican en LinkedIn y otros sitios.
Cuando entras en un proceso de selección bajo recomendación, tus posibilidades son superiores que aquella persona que no la tiene.
Incluso sin recomendación, un contacto te puede brindar información privilegiada sobre esa industria o empresa a la que aspirás ingresar, lo que también puede inclinar las probabilidades a tu favor.
Repito un poco lo que dije antes: una buena red también te da acceso a mentorías informales y aprendizaje acelerado. Estar rodeado de gente con más experiencia es vital.
Y de la misma manera que sucede con el dinero, la red de contactos tiene un efecto compuesto a lo largo del tiempo. Nunca sabes en qué puede terminar un contacto que hagas hoy.
Genial, todo esto nos dice el “porqué” hacer contactos. Ahora vamos con el “cómo”
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La caja de herramientas
Vamos con algunas herramientas para hacer contactos, ya volcándonos de lleno en la parte realmente práctica de esta edición.
Herramienta 1. Hacé los deberes
Antes de escribir un correo electrónico, o un mensaje por LinkedIn o conocer personalmente a alguien que crees que va a ser interesante, averigüá todo lo que puedas sobre esa persona.
Estudiá lo que hace y cómo lo hace, cuáles son los valores y la misión que guían a su empresa o camino profesional. Saber del otro un poquito más de lo que todo el mundo sabe te ayudará a hacer las preguntas adecuadas o intercalar un comentario que te será útil para conectar.
Si además mencionas uno de sus proyectos o artículos, se sentirá halagado/a y te recordará más fácilmente.
Herramienta 2. Entregate sin esperar resultados inmediatos
Esta es la idea que, en mi caso, a veces he perdido de vista al momento de hacer networking: los contactos son personas.
Aunque parezca super obvio lo que estoy diciendo, quizá no lo sea tanto. Me ha pasado que cuando estoy interactuando con alguien dentro de un contexto profesional, me termino concentrando más en el rol de la persona, en lo que potencialmente ese rol representa para mí, y qué posibilidades se desbloquearían en caso de profundizar y estrechar la relación.
Un enfoque meramente transaccional, si te ponés a pensar.
Y ahi, para ese entonces, ya perdí de vista lo que tengo en frente, que es otro ser humano delante mío, contándome cosas y hablando de sí mismo.
El punto es este: no se puede trabajar en red con otras personas si siempre estás buscando arrancarles algo. Esta actitud depredadora enseguida se detecta y pone al otro a la defensiva.
Lo importante es entender que los resultados toman muchas formas. Puede que el contacto te aporte algo directamente, o que te dé acceso a otras personas que lo hagan en el futuro.
Pero el hecho de que una conexión no genere dinero directo en tu cuenta bancaria a corto plazo no significa que no haya funcionado. Los grandes negocios raramente llevan de A a B en línea recta.
Liberate de las expectativas, de condicionar el encuentro o la interacción en base a resultados inmediatos, ya que no siempre van a llegar.
“El networking genuino consiste en construir relaciones auténticas basadas en intereses comunes y ayuda mutua, no transaccionales. Hay que mantener el contacto periódicamente, no solo cuando necesitas algo”, argumenta Leo Piccioli.
Herramienta 3. Dos orejas para escuchar, una boca para callar
Si hay algo que quiero que te lleves de esta lectura es esto: prestar atención plena en el momento que interactuamos con los demás es un factor clave.
Cuando prestás atención de verdad, escuchas para escuchar. Para comprender, para conocer, no solamente para responder. Eso te permite practicar la habilidad de ser empático/a y hacer un uso más hábil de tus emociones, y recordar detalles que puedan servir para avivar una próxima conversación o interacción.
“Hemos de tomar conciencia de cómo nos comportamos con los demás, ya que ellos solo sabrán de nosotros aquello que les demostremos. La autenticidad, como la honestidad que hay detrás, es una virtud valiosísima en el mercado globalizado. Si conectamos con los valores de la otra persona, podemos convertirlo en nuestro aliado.”, dice Cristina Benito.
Respetá los tiempos y participá cuando sea oportuno, mostrando curiosidad por lo que te estén contando. En su clásico Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, Dale Carnegie decía que “Un dolor de muelas es más importante para tu interlocutor que una hambruna en China”, y suele ser así.
Los grandes conversadores saben prestar atención plena a los pequeños detalles de la vida del otro, los memorizan y los utilizan en el futuro, lo cual puede resultar decisivo.
Herramienta 4. Antes de pedir, encontrá la forma de ayudar
Es mucho mejor pedir algo cuando ofrecemos otra cosa a cambio, o por lo menos cuando demostramos algún tipo de interés o preocupación por la otra persona.
Esto enlaza con la herramienta 1. Si hicimos los deberes, va a ser mucho más fácil encontrar algo que podamos ofrecer que valga la pena. Puede tratarse de algo muy simple: una recomendación para un viaje o de un buen restaurante o café de la ciudad pueden ser la llave para desbloquear una nueva relación profesional, o profundizar una existente.
“¿Y si soy tímido/a?”
Es perfectamente válido ser tímido/a eh. Yo lo fui mucho tiempo. La buena noticia es que se puede vencer, y que además, se puede igualmente hacer contactos.
Algunos consejos prácticos compartidos por Cristina Benito, que a lo mejor te pueden servir:
Practicá con personas que ya conocés, con las que trabajaste en el pasado o con las que fuiste a la universidad, incluso con algún familiar o amigo.
Llegá temprano a los eventos, tanto si se trata de un evento organizado como de un encuentro informal en un bar. Habrá menos gente y te será más fácil intimar.
Una pregunta para romper el hielo es un gran tuco, porque invitás a que el otro sea quien hable. Eso siempre es más sencillo que empezar con tu propia presentación.
No te disculpes todo el rato, ni por ser vos mismo/a ni por pedir ayuda. Un día vas a estar vos en posición de darla.
Si conectas con alguien, hacelo tu aliado y pedile que te presente a otras personas.
Esto es difícil, pero es importante aprender a tomar con naturalidad el rechazo o la frialdad. Es ningú lado está escrito que hay que congeniar o gustarle a todo el mundo. Hay gente muy ocupada o que simplemente es poco permeable a nuevos contactos.
Y, sobre todo, hay que sonreír (Dios, eso sí que me cuesta xD). No solo tus palabras cuentan tu historia, también lo hacen tu cuerpo y las emociones que expresás. Incluso si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso/a y dá la tuya. Como dice el Dalai Lama, “nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír a los demás”.
Algo breve sobre la marca personal
Antes mencioné que no tenía marca personal, y si estás leyendo esto, ahora sabes que sí y la conoces: “El Ingeniero Consciente”.
Si pensas en mi como “el loquito de datos y AWS”, o “el buda de los datos” (cosa que me han dicho, no estoy bromeando jaja), entonces mi marca ya está hablando por mí.
Jeff Bezos define perfectamente la marca personal:
“Es lo que dicen de ti cuando no estás en la sala”.
A lo que Leo Piccioli adiciona:
“En la era digital, tu marca personal queda grabada para siempre. Lo que publicas a los 15 años puede ser visto por un empleador cuando tengas 25. Un comentario negativo sobre una empresa hoy puede cerrar puertas mañana.”
Esto pudiera dar miedo. Al menos yo lo tuve un buen tiempo antes de mandarme a postear contenido en redes, crear el blog y luego la news.
Pero luego comprendí que esto de que descubran tus comentarios o que una empresa investigue tu perfil y actividades online no tiene que ser algo malo. En vez de esconderse “por si me enganchan”, mejor ser estratégicos y usar esto a nuestro favor.
Podríamos clasificar a la marca personal como la Herramienta 5 en nuestro arsenal. Algunos consejos ofrecidos por Piccioli para empezar a darle forma:
Auditá tu presencia digital: ¿contratarías a alguien con tu perfil online?
Sé constructivo y critica con propuestas, no con quejas. Esto me parece fundamental ya que es mejor mostrar soluciones, no solo problemas.
Creá contenido de valor, compartiendo cosas como proyectos, aprendizajes y todo eso que demuestre tus habilidades e intereses.
Sé auténtico pero prudente. El balance entre ambas cosas es lo más difícil en mi opinión, pero es posible. Una pregunta que te puede guiar es: “¿Me sentiría cómodo/a si mi futuro jefe viera esto?”.
La huella que dejamos en redes es permanente. En vez de que esto sea un obstáculo, convirtámoslo en nuestra mejor carta de presentación.
Conclusión y la invitación
Vimos las razones para hacer networking o contactos de calidad, y algunas de las herramientas que nos pueden llevar a eso:
Averiguar todo lo que se pueda sobre la persona que vamos a conocer o deseamos interactuar.
Dejar de lado el enfoque transaccional y entregarnos sin esperar resultados inmediatos de una interacción.
Escuchar con atención plena más que hablar.
Encontrar la forma de ayudar y aportar antes de pedir ayuda.
Construir una marca personal y aprovecharnos de nuestra huella en redes para vendernos.
La diferencia entre una persona que tiene una buena red de contactos y la que no puede llegar a ser abismal con respecto a las oportunidades de desarrollo, crecimiento, colaboración, empleo y aprendizaje.
Si a eso la sumamos una marca personal bien pensada y construida, los efectos se multiplican.
¿Qué pensarías si te digo que todo esto no tenés que hacerlo solo/a?
Para eso fundé ShareIT, una comunidad de tecnología en WhatsApp donde tocamos todos estos temas a diario. No solo vas a poder conocer otras personas en tu mismo camino, sino también personas con experiencia en varias áreas de IT, como desarrollo, cloud o data.
Además, si estás dando tus primeros pasos en la creación de contenido y marca personal, tenemos un grupo exclusivamente dedicado a eso, donde compartimos nuestras publicaciones, nos damos consejos/feedback y repasamos herramientas para facilitar este proceso.
Si estás por Buenos Aires o pensás ir a la Nerdearla que se va a celebrar a finales de Septiembre, te cuento también que estamos organizando un grupito para ir presencialmente al evento.
Sumate hoy desde nuestra web y empezá a construir esa red de contactos de calidad que puede transformar tu camino profesional de formas que posiblemente ni te imagines 😉



